lunes, 10 de septiembre de 2012

Quietud


Sitiada tu infelicidad: silencio.
Esperas…
¡¿pero cuánto tiempo permitir esa transitoria desgracia?!
pues he oído de vidas enteras.

Mientras tanto, el inflexible infinito:
tapona el hervor de la realidad.
No se oye nada.
¿dónde está el enemigo?

Silencio.
    Lejano susurro.
        Voces dispersas.
            Bullicio, alboroto, estruendo.
No entiendo nada …
¿acaso alguien dice algo?

Creo que me he perdido:
¿cuál era el clavo ardiendo?
- La espera.
Imposible, ¡es una trampa!
Tienes que gritar suavemente: ¡ahora!
Con más color, más bravura: ¡AHORA!
Lo conseguiste. Eso es aire. Respira.


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